La Escuelita

Convirtiéndose en un conocedor de vinos.

Es sumamente fácil reconocer un mal vino, incluso es fácil reconocerlo aunque uno no lo pruebe. Son esos vinos que quedan en las copas intactos. Al mismo tiempo los buenos vinos se convierten en memoria rápidamente. Pero la pregunta que mucha gente se hace es ¿cómo reconocer cuando un vino es excepcional?

Generalmente me gusta hacerles esta pregunta a los enólogos. Ellos, en casi todos los casos, comienzan mencionando una serie de parámetros, de los cuales los más citados son el balance, la complejidad, lo “redondo” que sea y la textura. Pero generalmente la conversación luego cambia, da un giro, en vez de continuar hablando de características adicionales que deberían tener, ellos comienzan a hablar sobre lo difícil que es definir un excelente vino. ¡Y esta es la gente que se dedica todo el día producirlo, a crearlo!

Un gran amigo mío, el cual es un muy conocido enólogo en la provincia de Mendoza, dice que el se considera muy bueno describiendo vinos y que rápidamente encuentra atributos para describir un vino, pero cuando un vino realmente lo impacta, se queda sin palabras. Ese es el preciso momento donde él se da cuenta que esta bebiendo un excelente vino, cuando uno no tiene descriptores que fluyan espontáneamente.

Un gran conocedor de vinos en Estados Unidos me dijo una vez algo que no puedo olvidarme: “si es simple describir un vino, entonces obviamente estamos ante un vino simple”. Otros dicen que existen miles de buenos vinos en el mundo que te brindan placer al tomarlos, pero que los vinos excepcionales te producen emociones. Que logran que uno viva momentos especiales. Debemos reconocer que saber apreciar un vino es más que entender la ciencia de su producción y componentes. Apreciar un vino incluye también el saber disfrutarlo y compartirlo, lo cual hace que uno dé el paso para ser un verdadero conocedor de vinos. Mientras mayor sea el placer que produce en uno dar este paso, mayor determinación y dedicación se requiere para seguir avanzando en el conocimiento.

Algunas sugerencias para esto son:

1. Catar vinos regularmente, y cuando lo haga, pruebe más de un vino al mismo tiempo para comparar y contrastar. Esto hace que sea más fácil evaluar las características de los vinos.

2. Llevar un cuaderno de catas. Puede ser en cualquier libro de notas o hasta en su agenda electrónica, lo importante es tener una ayuda para recordar vinos y estilos que usted ya probó.

3. Tener una tienda especializada en vinos “amiga”. Su vendedor de vinos puede ser muchas veces el mejor mentor para responderle preguntas y asesorarlo sobre vinos por su estrecho contacto con las bodegas.

4. Tomar un curso sobre vinos, sea este uno que se dicta en una universidad, uno que se dicta por una bodega o incluso uno obtenga de Internet. Esto seguramente siempre le aportará algo y le ayudará a ver el vino de una manera distinta.