La Escuelita

¿Por qué existen los apasionados por los buenos vinos?

A esta pregunta uno podría responderle de la siguiente manera: dicen que existen miles de buenos vinos en el mundo que te brindan placer al tomarlos, pero que los vinos excepcionales te producen emociones. Estos logran que uno viva momentos especiales, que pase una “barrera” que lo lleva a un nuevo terreno del cual luego es difícil regresar. En definitiva esto hace que uno se enamore del vino.

Como con todas las cosas en la vida, cuando uno comienza a probar vinos de mejor calidad, el paladar se “acostumbra” a este mejor trato y luego no quiere volver a los sabores que antes probaba.

Además a medida que uno se va a adentrando en este mundo de la vitivinicultura y probando mejores vinos, no sólo se sorprende con estas nuevas sensaciones, también comienza a descubrir cosas que lo atrapan y le dan a uno más ganas se seguir en esta línea.

Generalmente uno de los primeros descubrimientos que a uno lo convierten en una persona muy interesada por los vinos es el saber que el vino es una bebida con vida, que evoluciona. Basta con probar un vino en su nacimiento, luego de la fermentación alcohólica, cuando las levaduras han terminado de convertir el azúcar en alcohol. En este momento el vino es “intomable”, no parece que exista la posibilidad de que eso le agrade a alguien alguna vez. Pero si uno lo vuelve a probar unos meses después, ya reposando en la barrica, es otra la historia. En ese momento nos encontramos con una bebida más definida que esta buscando terminar de “redondearse” en la madera. Y si lo seguimos esperando un poco más, y lo probamos ya cuando ha evolucionado y descansado un año en la botella pareciera que estamos hablando de una totalmente distinta. A uno le cuesta creer que siempre haya sido el mismo vino. Se trata de la sabiduría que dan los años, el vino creció y se desarrolló como lo hacen las personas.

Otra de las cosas que, cuando uno las descubre, lo hacen un apasionado por los vinos, es conocer los enormes esfuerzos que se realizan para lograr obtener un vino. Y estos esfuerzos aumentan considerablemente cuando queremos obtener un vino superlativo.

Sólo una persona que posee viñas sabe lo que significa esperar una cosecha, mirar todos los días el cielo durante meses esperando que el clima ayude a que esos racimos crezcan y lleguen a poder ser cosechados. La cosecha es una vez, pero el trabajo de las viñas es todo el año, y si se quiere tener una excelente materia prima el trabajo es enorme.

Luego los esfuerzos en la bodega no son menores y cada paso debe tenerse el mayor de los cuidados porque cualquier error es insalvable. Son tantos los esfuerzos que muchos participantes realizan para que uno disfrute de un buen vino que, cuando uno comienza a percatarse, le dan más ganas de saborear más y mejores varietales. Es como que uno comienza a entender a la gente que esto los apasiona.

Finalmente podemos decir que muchas son las razones por las que uno puede ser un apasionado de los buenos vinos, pero la razón principal es que estos existan. Los apasionados somos una consecuencia inevitable de ellos.