La Escuelita

¿Qué pagamos cuando compramos un vino?

La unidad de medida que comúnmente se utiliza para pesar la uva es el quintal. Un quinal equivale a 100 kilos de uva, de los cuales se obtienen aproximadamente 70 litros de vino. Los precios del quintal varían mucho de acuerdo a diferentes condiciones. El precio varía sustancialmente según la variedad de uva de la cual estemos hablando. Las variedades de uva fina son mucho más caras porque los vinos resultantes son de mejor calidad y porque estas variedades generalmente producen mucho menos quintales por hectárea.

Otra razón por la cual los precios varían es la zona de donde provienen las uvas. Existen suelos que poseen mejores propiedades, donde los frutos se dan mejor y tienen características para obtener vinos inigualables.

Las condiciones climáticas que han existido en el año de cosecha de la uva hacen que varíe también el precio del quintal. En determinados años el exceso de lluvias hace que las cosechas no sean buenas. Las heladas, temperaturas bajo cero en épocas de cosecha, hacen que se pierda la producción o que parte de la misma pierda sus propiedades. Con las tormentas de granizo ocurre lo mismo. Muchas veces ocurre que estas contingencias climáticas afectan zonas donde se produce principalmente un varietal y esto hace que este escasee y, por ende, se eleve su precio.

Una vez que viticultor decidió qué variedad producir de vino y qué costo esta dispuesto a gastar por quintal de uva, debemos comenzar a tener en cuenta los costos de las bodegas. El personal, la energía, el espacio de guarda y el costo de las barricas, el cual es sumamente alto si queremos que sean de excelente calidad. Hoy en día una barrica de roble francés con una capacidad de 225 litros cuesta aproximadamente 700 euros. La cuenta es muy sencilla, si queremos un vino de una excelente calidad, que estrene barrica, ya tenemos un costo de más de 3 euros por litro solamente por su paso por madera.

Otro costo que debemos sumar es el de la botella. Hoy en día ya no existen botellas estándares que sirven para cualquier vino. Los bodegueros buscan que la botella tenga muy buena presencia y exprese el tipo de vino que contiene.

También el corcho es un costo muy importante en los vinos de guarda. Los corchos clásicos son cada vez más escasos y más caros. Han aparecido otras alternativas como los corchos sintéticos y la tapa a rosca, pero todavía no han sido aceptadas totalmente por los mercados más exigentes, consumidores de vinos muy finos.

Por último debemos sumar las cápsulas, las cajas, las etiquetas y las contraetiquetas, que constituyen un mensaje para el consumidor. Estas son las únicas formas en que el productor puede hablar con el consumidor antes de que este pruebe su vino.

En todos y cada uno de los ítems mencionados anteriormente existen rangos de precios enormes. Con lo cual si uno quiere tener un vino superlativo, debe pensar en que los costos serán altos y va a tener que pagar caro hasta el transporte que lleve estos vinos al consumidor final, ya que el tratamiento que se le de a los mismos puede ser crucial. Un mal transporte, que no cuente con las condiciones adecuadas, puede arruinar todo el esfuerzo del viñatero, del bodeguero y de todos los que han participado para tener un buen vino.